Día 4

Y llega la última jornada. Estoy muy nervioso sí aunque no lo demuestro, pues es la secuencia cumbre del corto: la del encuentro. Todo el equipo nos comportamos como niños educados y respetuosos para favorecer el trabajo de los actores. Simplemente están impresionantes y cada vez me ponen más la piel de gallina. Recuerdo que les dije que no quería lágrimas y sí ojos vidriosos por lo que Ramón tuvo que recordarme que no les alargara tanto la toma pues la lagrimilla estaba pidiendo paso. Qué grandes actores sí señor. Qué satisfecho quedé, pero con qué ansia, pues me quería meter cuanto antes a montar esta secuencia.

Y el rodaje acabó de mil amores entre todos. Con la gozada que da trabajar con un equipo de amigos que nos enamorábamos de todo porque amamos el cine y las historias comprometidas que convierten nuestro trabajo en un granito de arena por una causa encomiable. La resaca se pasó, aunque fue difícil, pero el recuerdo siempre estará entre nosotros para siempre como buenos “dantzariak-BAILARINES” que somos y seremos.