Declaración de intenciones

Un equipo de cineastas comprometidos con la reactivación de los encuentros restaurativos

 

El 25 de mayo de 2011 dos desconocidos se sentaban cara a cara.

Un hecho nada normal si tenemos en cuenta que el lugar del encuentro fue el Centro Penitenciario de Nanclares de Oca, que uno de los desconocidos era un etarra con delitos de sangre desvinculado de la banda, y el otro una víctima de ETA cuyo padre fue asesinado en 1980.

Estos encuentros restaurativos fueron organizados por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, con la colaboración de la Oficina de Víctimas del Terrorismo del Gobierno Vasco; en total se organizaron 11 encuentros.

Aunque dichos encuentros han demostrado su efectividad en abrir caminos hacia la reconciliación y en donde las víctimas y victimarios han salido muy satisfechos, tal como se recoge en el reciente libro “Los Ojos del Otro”, escrito por los profesionales que han llevado a cabo este proceso, el cambio de gobierno paralizó dichos encuentros. Aun sin el apoyo institucional, víctimas y victimarios siguen encontrándose fuera de la cárcel aprovechando los permisos de los presos. En 2013 se produjeron 3 encuentros más. Los profesionales encargados de organizar y mediar estos encuentros restaurativos siguen al pie del cañón, intentando como pueden y les dejan, reactivar este proceso.

En “dantzariak-BAILARINES” queremos, por responsabilidad ética y por la lección dada por estas personas que se han reunido de una manera libre, íntima y privada, contar esta historia para seguir apoyando e impulsando estas vías que como dice Esther Pascual, doctora en derecho y mediadora que ha participado en varios encuentros: “son una vía útil que puede ayudar a la convivencia pacífica en Euskadi”.

dantzariak-BAILARINES recoge, desde la ficción, uno de estos encuentros restaurativos para rendir homenaje a la generosidad de las víctimas, la valentía de los victimarios, y al trabajo de sus responsables, promoviendo la reflexión entre todos sobre la utilidad de estos procesos que nos encaminan hacia la creación de un futuro en paz donde no haya olvido, pero tampoco odio.